Discursos que han hecho historia: “Expreso mi vergüenza”

En el marco de la serie Discursos que han hecho historia, publicada por el diario Cinco Días, os ofrecemos el discurso pronunciado por Gerhard Schröeder el 25 de enero de 2005: “I express my shame”. 

Podéis leer el discurso completo aquí y a continuación encontrareis el comentario de Eugenio M. Recio, profesor honorario de ESADE.

LAS “MEMORIAS HISTÓRICAS” DE ALEMANIA Y ESPAÑA

Al leer el discurso que pronunció el ex canciller G.Schröder, el 25 de enero del 2005, para conmemorar los 60 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, es difícil evitar que vengan a la memoria vivencias de la guerra civil de nuestro país.

Aunque las circunstancias no son comparables, también en los años anteriores y posteriores a nuestra guerra tuvo lugar entre nosotros el equivalente a lo que Schröder llama un “genocidio impulsado por el odio”. Al tratar de reconstruir hoy la ‘memoria histórica’, existe el riesgo de que la atención se fije casi exclusivamente en los crímenes que se cometieron por el bando franquista, ya que los que ocurrieron en el bando republicano, se dieron a conocer ampliamente terminada la guerra. En uno y otro bando hubo asesinatos y persecuciones por motivos ideológicos y por venganzas personales y, como dijo Schröder a los supervivientes de Auschwitz y a sus familiares, aunque resulte difícil comprender esta tragedia porque “el pasado no puede ‘superarse’ porque es pasado, su rastro y las lecciones pendientes de aprender de él se extienden hasta el presente”.

Afortunadamente, desde que se instauró la democracia en nuestro país y nuestra economía normalizó su evolución, se ha recuperado entre nosotros la convivencia ciudadana, respetando las diferentes ideologías que se han ido alternando en el Gobierno por el juego democrático. Pero en situaciones de crisis especialmente graves como la actual, existe el peligro de olvidarse del pasado y fomentar actitudes como las que provocaron las tragedias mencionadas.

También en Alemania se recuperó la convivencia y la prosperidad económica, primero al establecerse el régimen democrático en la República Federal  en 1948, y después con la reunificación con la República Democrática en 1990. En 1998, al perder las elecciones legislativas la democracia cristiana (CDU) por la victoria del partido socialdemócrata (SPD) fue elegido canciller G. Schröder, que se encontró con una situación económica poco boyante porque no se habían amortizado todavía los costes de la reunificación. Y en su segundo mandato, a partir del 2002, Schröder se enfrentó  con la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales en el mercado de trabajo y en la protección social para superar una situación económica que no acababa de despegar.

El canciller Schröder, cuando pronunció el discurso que comentamos, al principio del 2005, vivía una situación muy desagradable políticamente por las reformas sociales que puso en ejecución, hasta el extremo de que tuvo que convocar elecciones anticipadas para el 18 de septiembre de ese año. A pesar de ello se mostró tajante al afirmar que “el recuerdo de la era nazi y de sus crímenes es una obligación moral… pero la tentación de olvidarlo es muy grande… Hay algo que sabemos con seguridad: no habría libertad, no habría dignidad humana y no habría justicia si olvidáramos lo que sucedió cuando la libertad, la justicia y la dignidad humana fueron violadas por el poder gubernamental. Esfuerzos ejemplares están siendo llevados a cabo en muchas escuelas alemanas, en empresas, en uniones sindicales y en las iglesias. Alemania se enfrenta a su pasado.”

Esta experiencia de Alemania debería estimularnos también a nosotros para que a través de las instituciones democráticas y, de un modo muy particular, de los medios de comunicación, desterremos todo lo que pueda recordar el ambiente previo a la guerra civil y el que siguió en los primeros años de su terminación. Pues para terminar con las palabras de Schröder: “todos los alemanes, pero también todos los europeos, y la comunidad internacional entera, necesitan continuar aprendiendo a convivir juntos con respeto, humanidad, y en paz”

Eugenio M. Recio

(Artículo publicado en el diario Cinco Días, 19 de agosto de 2013)

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