Discursos que han hecho historia: ¿Es un crimen que un ciudadano de los Estados Unidos pueda votar?

En 1873, Susan B. Anthony pronunció un discurso que llevaba por título Is it a crime for a citizien of the United States to vote? Àngels Valls, colaboradora académica del Departamento de Dirección de Personas y Organitzación de ESADE, lo comenta en esta nueva entrega de la serie Discursos que han hecho historia del diario Cinco Días.

UNA OLIGARQUIA DEL SEXO, ECONÓMICAMENTE IRRACIONAL

Susan B. Anthony es una de esas contadas personas que han tenido la capacidad de ver y, sobre todo, comunicar con valentía las incoherencias e injusticias que se instalan en nuestra sociedad y que, como si obedecieran a un orden natural de las cosas, se mimetizan, se dan por hechas simplemente porque “siempre ha sido así”. Hay personas que con su ejemplo y sus palabras parecen tener la capacidad de abrir los ojos al resto. No se trata, como en la fábula del Rey Desnudo, de poner palabras a lo que todo el mundo ve pero que nadie se atreve a decir. Se trata de hacer evidentes nuevos paradigmas. Susan B. Anthony fue una de estas personas, al hacer ver que no reconocer el estatus de ciudadanía a las mujeres era injusto y un sinsentido. Una simple pregunta, “¿Son personas, las mujeres?”, interpela al sentido común y desenmascara un statu quo anacrónico. Seguramente las lógicas de cada momento obedecen a un contexto y determinadas circunstancias, pero hay “lógicas” que simplemente no tienen razón de ser y la buscan en el “siempre ha sido así”.

Del mismo modo que Susan B. Anthony, los y las líderes de las organizaciones son personas que deben ser capaces de ver que lo arriesgado es precisamente hacer las cosas de cierta manera porqué “siempre se han hecho así”. Son abundantes los ejemplos de éxito empresarial que tienen su origen en crear nuevos modelos de negocio a partir de nuevas miradas sobre lo que parecía no tener margen de maniobra, obteniendo así amplios márgenes de beneficios: desde el clásico ejemplo de Henry Ford con el modelo de fabricación en serie del Ford-T, a ejemplos más recientes como los de Inditex o Ikea. Pero el éxito de un modelo de negocio no es tanto alcanzar una ventaja competitiva, sino el poder mantenerla a lo largo del tiempo. Para ello las organizaciones y empresas de las economías más desarrolladas, saben que la clave está en el talento de las personas. En sus palabras, Susan B. Anthony denuncia la “odiosa oligarquía del sexo” y distingue entre ésta y otras oligarquías basadas en la riqueza, los conocimientos o la raza (a pesar de esta distinción, cabe apuntar cómo a lo largo de su vida también destacó por su activismo contra la esclavitud).

Ciertamente, más allá del derecho de las mujeres a votar por el que Susan B. Anthony y muchas otras lucharon, en la sociedad y en las organizaciones continúa existiendo una clara “oligarquía del sexo”, así como otras oligarquías en función de otras características sociodemográficas como, por ejemplo, la edad o el país de origen. Esta lógica oligárquica obedece a “razones” principalmente culturales y, a pesar de ser económicamente irracionales, también se reproducen en las empresas al ser éstas parte de la sociedad en la que se encuentran. Es obvio que una asignación eficiente de recursos implica su asignación en función de su capacidad de generar valor añadido, siendo pues claramente ineficiente asignar estos recursos en base a características que nada tienen que ver con su capacidad de aportar valor. Dicho de otro modo, si del conjunto de la sociedad separamos a una parte (ya sea por razón de sexo, edad, nacionalidad,…) antes de seleccionar el mejor talento, inevitablemente la selección será de peor calidad. En momentos como el actual es crítico que sepamos conocer, reconocer y mantener el mejor talento en las organizaciones. Más allá de los “modelos de negocio”, los y las líderes de las organizaciones deberían ver la importancia de crear “organizaciones modélicas” en las qué las oligarquías no tienen cabida alguna.

Àngels Valls

(Artículo publicado el diario Cinco Días, 12 de agosto de 2013)

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