Discursos que han hecho historia: “La paz mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos”

Os ofrecemos un nuevo post de la serie Discursos que han hecho historia, publicado en el diario Cinco Días: el discurso pronunciado por Robert Schuman el 9 de mayo de 1950 “La paz mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos”.

Podeis leer el discurso completo aquí y a continuación encontraréis el artículo de Eugenio M. Recio, profesor honorario de ESADE.

RECORDANDO LOS ORÍGENES DEL PROYECTO EUROPEO

De la creación de la Comunidad Económica del Carbón y Acero (CECA), que es el origen de la UE, se pueden sacar importantes lecciones para la gestión de las empresas.

Desde un punto de vista estrictamente empresarial el ampliar el medio físico permite a las empresas disponer de más recursos y, por tanto, escoger los necesarios para la producción en mejores condiciones. En el caso de la CECA, Francia y Alemania podrían explotar los recursos del carbón y acero en los yacimientos que ofrecieran mejores ventajas para las empresas de cada país, lo cual no ocurría cuando los separaban las fronteras nacionales.

La propuesta de este proyecto la hizo el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia Robert Schuman el 9 de mayo de 1950. En una Declaración de Gobierno propuso “que se someta el conjunto de la producción franco-alemana de carbón y de acero a una Alta Autoridad común”. Con la creación de esta Comunidad Económica, lucrativa para las empresas de ambos países, se buscaba, sin embargo, otra finalidad. Por eso en su  Declaración el Ministro aclara el objetivo subyacente afirmando que se trata de  “recorrer la primera etapa hacia una federación europea, que es indispensable para la preservación de la paz”, de modo que “la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada”. Pero como “Europa no se hará de una vez, ni en una obra de conjunto sino gracias a realizaciones concretas que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho” se recurre al control común de factores de producción importantes para la guerra y  para la reconstrucción europea.

En los tiempos de crisis que vivimos, en los que por diversas causas está apareciendo una desafección al proyecto europeo, especialmente por cuestiones económicas, sería muy útil recordar los motivos y estrategias que dieron origen al proyecto europeo.

Las empresas de los 27 países, que integran actualmente la UE, se han podido beneficiar en estos años de las ventajas de un todavía no terminado mercado unitario, que permite disponer de los recursos productivos en mejores condiciones al tener un espacio más amplio para su selección. Y si se siguiera avanzando en el mercado interior esto podría repercutir también favorablemente en la situación del empleo, puesto que hay países comunitarios en los que escasea la oferta de mano de obra en relación con la demanda y otros, como el nuestro, en los que ocurre lo contrario.

Pero esta ventaja económica, como repetidamente recuerda Schuman en su Declaración, debe transcender al terreno político: “la creación de esa potente unidad de producción, abierta a todos los países que quieran participar en ella, proporcionará a todos los países, a los que agrupe, los elementos fundamentales de la producción industrial en las mismas condiciones y sentará los cimientos reales de su unificación económica. Dicha producción se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión, para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras de paz… de este modo… se introducirá el fermento de una comunidad más amplia y más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas”.

Ojalá que el recuerdo de estos primeros pasos de la Comunidad  Europea nos haga afrontar la superación de las dificultades presentes con el mismo ánimo con que lo hicieron nuestros predecesores y nos libremos de los nacionalismos populistas internos y de los que desde fuera, una vez más, intentan hundir un proyecto que tanto puede aportar al bienestar global. Las próximas elecciones al Parlamento Europeo del mes de mayo del 2014, nos ofrecen una gran oportunidad a todos los ciudadanos de contribuir a ello.

Eugenio M. Recio

(Artículo publicado en el diario Cinco Días, 15 de julio de 2013)

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