Archivo del Octubre, 2012

VII Jornada de reflexión y debate en Sant Benet (4)

El pasado 27 de septiembre de 2012 tuvo lugar la VII Jornada de reflexión y debate en Sant Benet de Bages. Como ya hemos avanzado en publicaciones anteriores, la jornada de este año llevaba por título Transformados por la crisis. De la resistencia a la transformación: un cambio que puede ser positivo. Hoy os ofrecemos un vídeo resumen de la jornada y a partir de la próxima semana iremos publicando los vídeos con las intervenciones de los ponentes principales.

 

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VII Jornada de reflexión y debate en Sant Benet (3): Bailando con lobos

Hace poco comentábamos aquí que estamos siendo transformados por la crisis. Pero este enunciado se convierte también en una pregunta para todos nosotros: ¿Somos sujetos activos o pasivos de dicha transformación? Decidir si queremos ser sujetos activos o pasivos requiere que dejemos de hablar solo en tercera persona y pasemos a hablar también en primera persona. Que dejemos de hablar solo el lenguaje del observador y pasemos a hablar (y a actuar) también desde nuestra propia implicación.

Se atribuye a Einstein la siguiente afirmación: un problema no puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que fue creado. De la misma manera, la crisis no se puede afrontar ni resolver bien si nos mantenemos en el mismo nivel de conciencia en la que fue creada. Porque la transformación que está generando la crisis nos interpela también sobre nuestro nivel de conciencia personal y colectiva; sobre nuestros valores, nuestras motivaciones y nuestras prioridades, y sobre nuestras intenciones y nuestros propósitos. La crisis no es algo que está “ahí fuera” y hemos de manejar. En un mundo interdependiente nadie está ahí fuera, todos formamos parte del problema que se nos plantea y del reto que hemos de resolver.

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Transformados por la crisis significa, pues, que la pregunta no es tan solo qué hay que cambiar, sino también qué hemos de cambiar y quiénes hemos de cambiar. Porque no hay nada más lamentable que determinadas retóricas generalistas sobre la necesidad y la gestión del cambio en las que el supuesto implícito es que deben cambiar todos y todo menos quienes pretenden teorizar o gestionar el cambio. Nosotros formamos parte de la definición del problema, y no lo solucionaremos solo a base de conocimiento experto. Algunas dimensiones de los problemas que afrontamos no se pueden eliminar, porque van con nosotros, forman parte de la condición humana. Afrontamos problemas, pues, cuya solución requiere que nos solucionemos también a nosotros mismos.

En todo proceso de crisis ─que siempre conlleva una pérdida y la necesidad de elaborar el duelo─ se dan diversas etapas: primero, la negación (no hay para tanto; pronto pasará; no puede ser verdad…); después, la ira (¿dónde están los culpables?; nos atacan; ¿por qué me hacen esto?; ¿qué nos puede pasar?; van a por nosotros; son ganas de hacer daño…); seguidamente, una mezcla de negociación y componenda (algún retoque habrá que hacer; con alguien habrá que pactar…); tras lo cual llega la depresión o el catastrofismo (no hay manera; es muy difícil; de esta no salgo…), y finalmente llega la aceptación: la asunción plena de la nueva realidad y el inicio de una dinámica constructiva. Lo decisivo para salir de la crisis es auscultar bien la realidad, para poderla asumir y construir a partir de esta: aprender a auscultar y a auscultarnos mejor forma parte de la transformación en curso.

Y auscultar la realidad requiere escucharnos mutuamente, porque, sin escucha y atención, solo con ruido, no es posible ser sujeto activo de la transformación. Dicen que, cuando se acabó de montar la película Bailando con lobos, se preguntó a algunos sabios indios si se veían bien reflejados. La respuesta fue que sí, pero que había algún desajuste. Por ejemplo, en las deliberaciones, sentados alrededor del fuego, los que intervenían hablaban sucesivamente, uno tras otro. La pregunta de uno de los indios fue: ¿Cómo podéis decir que habéis escuchado a alguien si cuando ha acabado de hablar no estáis un rato en silencio? Solo escuchando bien, especialmente a aquellos cuya mirada no coincide con la nuestra, podremos tomar conciencia de los automatismos de nuestras respuestas y de los puntos ciegos de nuestra visión.

Transformados por la crisis, pues, significa que no solo debemos hablar de lo que hay que hacer y cómo hacerlo, sino que es necesario explicitar también cuáles son nuestras intenciones y nuestros propósitos, y hacerlo con autenticidad e integridad. Sin autenticidad e integridad será difícil explorar una salida adecuada, y será imposible llevar a cabo un proceso de transformación. Lo dijo una vez el CEO de Hannover Insurance, Bill O’Brien: el éxito de una intervención depende de la condición interior de quien interviene en ella. Los tiempos de cambio nos piden desarrollar simultáneamente nuestra capacidad analítica, nuestra competencia técnica y nuestra calidad humana. Aunque solo sea porque ya hemos visto lo que ocurre cuando grandes inteligencias son gobernadas por ideas, valores y actitudes mediocres y, a veces, directamente tóxicos.

Debemos decidir si queremos ser sujetos activos o pasivos de la transformación hacia la que nos empuja la crisis. Estamos todos invitados a participar en un diálogo tanto en tercera persona (nuestros análisis y diagnósticos sobre la realidad) como en segunda (qué tipo de relaciones profesionales, económicas e institucionales necesitamos para un mundo basado en interdependencias) y, también, en primera (desde el compromiso, con qué valores y propósitos actuaré y decidiré). Mirando hacia el futuro, difícilmente habrá buen liderazgo si no mejoramos personalmente y colectivamente la calidad de lo que planteemos tanto en tercera persona como en segunda y en primera. ¡Ah! Y no olvidemos que la última fase de toda crisis es la esperanza: esta es la que nos sostiene y da fortaleza para pensar que lo que nos pasa puede ser superado.

Àngel Castiñeira y Josep M. Lozano

(Artículo publicado en La Vanguardia, 26 de octubre de 2012)

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VII Jornada de reflexión y debate en Sant Benet (2): Transformados por la crisis

El 27 de septiembre, volveremos a reunirnos en el monasterio de Sant Benet con cerca de un centenar de líderes empresariales políticos y sociales para renovar juntos nuestro compromiso a favor de la mejora del ejercicio del liderazgo y de servicio al país. Aunque algunos crean lo contrario, el liderazgo no es como el legendario bálsamo de Fierabrás, una pócima curalotodo con la cual, como relata El Quijote, “no hay que tener temor a la muerte, ni pensar morir de ferida alguna“, ya que “con una sola gota se ahorrarán tiempo y medicinas“. Esta visión mágica del liderazgo puede ser hoy tan nefasta como las actitudes derrotistas o resignadas. El liderazgo –ejercido en todos los sectores y en todos los niveles–, si lo sabemos comprender, promover y ejercer, puede ser un proceso catalizador de nuestra energía creativa, incluso de aquella que desconocemos poseer. Pero no tiene un efecto milagroso que nos ahorre sacrificios, dedicación y empeño o que modifique, como por arte de magia, la realidad que nos ha tocado vivir.

Y nuestra realidad actual no es la de la “salida del túnel” o la de “brotes verdes” en el horizonte. Por vez primera en años, amplias capas medias de la población sienten en sus propias carnes las consecuencias del desempleo, la reducción del salario y el incremento de la desigualdad y de la inseguridad. Nuestras condiciones de vida han empeorado y nuestras perspectivas vitales (sueños, promesas, planes, ilusiones) se han visto frustradas. Emerge una nueva clase social, la del “precariado”, un amplio colectivo afectado por la precariedad en múltiples aspectos de su vida. Percibe esta precariedad en su empleo, en sus recursos, en su formación, en su vivienda, en su pensión, en su identidad profesional… (Conviene recordar aquella pancarta del 15-M: “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo.”) Y responde a las apelaciones de los líderes políticos con desconfianza, desafección, insatisfacción, malestar e indignación. Como declaraba Ivan Krastev, miembro del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, en febrero del 2010: “Somos testigos de un colapso de la confianza en las élites políticas y empresariales. La democracia ya no es una cuestión de confianza, sino más bien de gestión de la desconfianza.”

Monarch Butterfly – Chrysalis transformation (cc puuikibeach)

El primer deber de nuestros líderes hoy es, pues, intentar restaurar esta confianza con los ciudadanos. Y para ello hay que comenzar por explicar qué nos ha pasado, porque ya no resulta moralmente correcto seguir repitiendo la vieja frase de Ortega y Gasset en que afirmaba: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa.” ¿Puede ser eso todavía admisible hoy? ¿Nos podemos seguir columpiando en el “desnortamiento” y en la confusión? Una parte importantísima de la acción de liderar implica elaborar un diagnóstico ajustado de la realidad. Sin ese diagnóstico, algunos líderes corren el riesgo de sufrir visiones o alucinaciones –en lugar de tener una visión–, porque puede ser que aquello que propongan nada tenga que ver con lo que nos pasa. Cuando nuestros líderes niegan la realidad y su denominación (“no hay crisis”, “no habrá rescate”, “no habrá intervención”, “no necesitaremos ayuda”), e incluso la deforman o la alteran con cifras irreales sobre nuestra deuda, ¿cómo podremos creer en las propuestas que nos formulen, en su caso? El ejercicio creíble del liderazgo requiere, en la actualidad, emprender un conjunto importante de tareas que ya no admiten demora. Nuestros líderes tienen que hacerse cargo de la situación; tener claro el diagnóstico de lo que ha pasado, está pasando y pasará, y, desde ese escenario, evaluar nuestra solidez o nuestra debilidad estructural, nuestros límites y nuestras potencialidades, nuestra (in)solvencia y nuestras vulnerabilidades.

Hemos de atrevernos a reconocer nuestros propios errores (y no sólo los de los demás) y extraer enseñanzas de la crisis. Hemos de conocer, trabajar y conducir bien nuestras disposiciones emocionales y de ánimo: apatía, indignación, resignación, voluntad de superación y sacrificio, modestia y ponderación, etcétera. Conviene evitar los automatismos mentales del tipo “esto lo arreglamos entre todos”, “al final saldremos bien librados”, “otras veces lo hemos superado”, “Alemania o Europa no pueden permitirse un hundimiento”…

Hay que analizar y comprender la nueva etapa, asumiendo y explicando que “nada será igual”. Definir de nuevo nuestros propósitos y valores: colectivos, institucionales, corporativos, personales. Y hacerlo desde un sentido de urgencia y reacción que debe trasladarse a toda la sociedad. Habrá que acordar nuevos tipos de intervención y actitudes ajustadas al ámbito, la institución, la organización o la entidad en el que actuemos. Y, finalmente, tendremos que actuar, no quedarnos paralizados, ser capaces de tomar la iniciativa y adoptar decisiones.

La crisis, en definitiva, nos ha transformado. Hemos sido testigos de nuestros excesos y también de nuestras carencias y errores, y ahora hemos de decidir si queremos ser sujetos activos o pasivos de esta transformación. Pero, en toda crisis, hay también algo de destrucción creativa que, si se aprovecha bien, permite impulsar cambios y descubrir nuevas oportunidades. La esperanza no significa que todo vaya a salir bien, sino que con nuestro buen juicio y con nuestra contribución podremos volver a encontrar la buena vía. Eso es lo que vamos a dirimir en Món Sant Benet.

Àngel Castiñeira y Josep M. Lozano

(Artículo publicado en La Vanguardia, 25 de septiembre de 2012)

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VII Jornada de reflexión y debate en Sant Benet (1)

Todos los años, a finales de septiembre, la Cátedra de Liderazgos de ESADE organiza, juntamente con la Fundació CatalunyaCaixa, la jornada de reflexión y debate en Sant Benet. Este año, el encuentro se llevó a cabo el 27 de septiembre en Món Sant Benet, en el propio monasterio, en una magnífica sala que lleva el nombre de Gran Montserrat.

Con esta, son ya siete las jornadas que ha organizado la Cátedra en Sant Benet de Bages. Desde sus inicios, estos encuentros se han erigido como foro de reflexión diferente, singular. Se trata de reunir a un grupo de líderes políticos, económicos y sociales de primer nivel en torno a una única mesa y darles igualdad de palabra. Están convocados para debatir, desde el punto de vista del liderazgo, sobre las temáticas más relevantes del presente con el objetivo de compartir reflexiones y experiencias y encontrar soluciones a problemas de gran complejidad. En el segundo post que os ofrecemos hoy, Nuevo ciclo político en Europa, España y Cataluña: publicación de la VI jornada de reflexión y debate en Sant Benet encontrareis la publicación de la jornada correspondiente al año pasado.

En esta ocasión, la jornada afrontó el tema de la transformación de las personas y de las organizaciones a raíz de la crisis. Esta nos ha llevado a una situación muy complicada, que afecta gravemente a las organizaciones empresariales y a las administraciones públicas. Ante esta situación, ¿cuáles han sido, y son, las reacciones de las empresas y los gobiernos? ¿Qué lecciones han aprendido? ¿Cuáles han sido los cambios que se han impulsado, y se impulsan, para hacerle frente? ¿Qué medidas se han tomado para salir de ella? ¿Han predominado las actitudes meramente de resistencia? ¿Ha habido intentos o voluntad de transformación? Si es cierto que nada será como antes de la crisis, ¿qué estamos haciendo para configurar un futuro que consideremos deseable? ¿Qué futuro estamos dispuestos a imaginar? Y, aún más importante: ¿para qué futuro estamos dispuestos a trabajar?

Con esta de hoy, inauguramos una serie de publicaciones sobre la Jornada de Reflexión y Debate en Sant Benet de este año. A lo largo de las próximas semanas os iremos ofreciendo los contenidos de la jornada en distintos tipos de soportes, principalmente, audiovisuales y escritos.

Esperamos que sean de vuestro interés y que contribuyan a mantener vivos unos debates que son, a nuestro entender, ineludibles.

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